El Alzheimer también entró en mi vida
El Alzheimer se ha llevado nombres, caras y recuerdos.
Durante el confinamiento conseguí hacer una videollamada con ella, después, hemos sido precavidas y sólo la hemos visto dos veces, ayer, comí con ella, y hoy, no se acordaba. Me pide que le enseñe mis fotos de pequeña, a ver si consigue recordar, negativo, siete veces me preguntó mi nombre, nueve veces se lo dije yo.
Ay abuela, a mi, que me has consentido como a nadie, que tantas veces me has confesado, entre miradas cómplices, que yo era tu favorita, siendo felices, la una con la otra, hemos pasado 29 años.
No sé el tiempo que nos queda, ni cuántas veces volverás a preguntarme cómo me llamo, y me responderás que el nombre no te sale pero que sabes que me quieres, pero de lo que sí estoy segura es de que yo te seguiré contestando con el mismo cariño con el que me has tratado tú siempre.
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